Modernidad y derecho

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Una lectura de “La condición humana”.

Nicolás Maquiavelo y Tomás Moro rompen la barrera premoderna entre πρᾶξις y ποίησις. Cae la preeminencia de la vita contemplativa frente a la vita activa. Para Aristóteles y los antiguos, la capacidad de comportamiento teleológico, la πρᾶξις , así como la sabiduría de la actuación racional, eran φρόνησις, el saber que remite constantemente a la θεωρία como al fin supremo y como a la meta más elevada. La esfera del hacer poiético, el mundo de vida de los hombres y de los ciudadanos ocupados en su conservación o en su vida en común, todo eso, quedaba al margen de la θεωρία en sentido estricto. Esto se modificó por vez primera cuando la moderna investigación de la naturaleza comenzó a manejar la θεωρία desde la actitud del técnico.

arendt stampEs Thomas Hobbes quien estudia por vez primera las “leyes de la vida ciudadana” con la intención expresa de colocar la πρᾶξις política sobre la base de la τέχνη. En Hobbes, se produce ya la subversión del concepto griego, subversión que caracteriza la modernidad: la τέχνη, el mero saber-hacer, da lugar a la πρᾶξις y a su correlato la θεωρία. Todo ello, en cuanto que la técnica no presenta un contenido vinculante, carece del τέλος, del contenido proairético. Por ello, Jürgen Habermas afirmará que Hobbes es el auténtico fundador del liberalismo.

También Hannah Arendt habla profusamente de la subversión que produce la modernidad en la concepción griega y antigua. Y no solamente respecto de la subversión en que la τέχνη da sentido a la πρᾶξις y a la θεωρία, que en los términos de “La condición humana” se traduce como la subversión en que la vita activa da lugar al conocimiento mayor y no la vita contemplativa. No solamente, porque, y aquí está la aportación más sugerente de Arendt, la vita activa, queda subvertida en el transcurso de la modernidad, en tanto cuanto más afín se hace con el capitalismo. El valor moderno de la πρᾶξις tampoco estará en la τέχνη, ya no en el homo faber, el de la productividad y la creatividad, el hombre en el mundo del trabajo, como dice Arendt, sino que queda circunscrita al animal laborans, a la pura labor. La descripción de esta segunda y más profunda subversión es la gran tarea de comprensión a que se consagra Hannah Arendt en las páginas de “La condición humana”.

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